Yes, we can?

Yes, we can fue un eslogan utilizado por Barack Obama en la campaña primaria presidencial de 2008 y el cuál cuestiono en este post. No quiero reflejar una actitud derrotista, simplemente quiero contar mi experiencia y expresar esas cosas que me rondan desde hace algún tiempo.

Como muchos jóvenes de este país me encuentro en un “estado de limbo”, en una situación en la que no queremos estar y de donde es difícil salir. Soy de la generación del 87  y he realizado todos mis estudios al ritmo establecido, comenzando mi carrera universitaria con 18 años y terminandola 4 años después, como estipulaban las licenciaturas por aquel entonces. Tras un año trabajando en sectores que a menudo no tenían nada que ver “con lo mio”, me arme de valor y decidí apostar por lo que me gustaba el E-learning.

Me mudé a Barcelona y curse un máster de 2 años sobre “enseñanza y aprendizaje  en entornos digitales”. Intente ganar algún dinero trabajando. Digo intente porque en ninguno de los casos aguante más de un día. El primer trabajo prometía mucho y quedo en estafa. Pedían personas con perfil pedagógico para supuestas asesorías editoriales y resulto que mi primer y único día me montaron en un coche con una desconocida que me llevo a una ciudad que está a 23 km de Barcelona y me enseño lo que tenía que hacer:

Ir de casa en casa para dejar unos cuestionarios que al día siguiente iríamos a buscar en nombre de una entidad publica a la que no pertenecíamos. En dichos cuestionarios se hacían preguntas sobre hábitos de estudios de los menores de la casa. La finalidad era vender unos manuales enciclopédicos que según ellos tenían todo lo que esos jóvenes necesitaban para entender las materias escolares sin clases particulares. Me negué en rotundo a volver y tener que mentir a personas inocentes con el único fin de vender un producto cuestionable. Siempre he sido de las que piensas que el fin NO justifica los medios.

En el segundo trabajo me llevaron un poco menos lejos y bajo el nombre del puesto de atención al cliente, a hacer venta a puerta fría. Me daba pena la gente que molestabamos (íbamos a la hora de comer) y yo no quería ser una de esas personas que da el coñazo (todos hemos sufrido las llamadas de las compañías telefónicas). No tengo nada en contra de los vendedores, pero yo no sirvo para molestar a personas de barrios humildes mientras dan de comer a niños y ancianos.

Cuando terminé el primer año de máster, tuve la oportunidad de trabajar en una empresa del mundillo del e-learning gracias a una amiga. Un “primer trabajo de lo mio y serio” con el que aprendí cosas profesionales y personales. (Creo que con el trabajo aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos, aprendemos sobre las relaciones interprofesionales, de nuestras propias emociones, de lo que somos capaces y de lo que no…). Trabajé poco tiempo por que solo estaba como apoyo temporal pero me sirvió para abrir un pequeño camino; el de la experiencia.

En mi segundo año, casi ya finalizando se me presento la oportunidad de trabajar para una empresa bastante potente del sector. Allí aprendí a trabajar en equipo, conocí personas maravillosas y adquirí más experiencia. Poca para mi gusto, porque a los 6 meses se me terminó el contrato.

Tuve que volver a mi tierra, a casa de mis padres. Ningún problema en la convivencia con ellos, pero para una persona que estaba medio independizada y que intentaba labrarse un futuro y hacer su vida, es como deshacer lo andando. Asimilarlo ha sido complicado y mucho más al saber que al sector al que me quiero dedicar tiene pocas salidas laborales en mi provincia.

En este tiempo de precariedad laboral, salen pocas ofertas de trabajo y las que salen son poco realistas. Algunas son contratos de becario en el que te exigen un nivel del conocimientos y habilidades de personas que tienen experiencia laboral previa. Me he encontrado con muchas empresas que aprovechan estos contratos para que una persona supuestamente inexperta supla el puesto de trabajo de personal cualificado por cuatro duros. Una vergüenza vamos!

En otros directamente me descartan por no cumplir el requisito mínimo de no residir en provincia de puesto vacante o no haber estudiado en una universidad de la provincia en la que se encuentra la empresa. Una injusticia! En los tiempos que corren, donde los jóvenes tenemos disponibilidad de cambiar de residencia ( o al menos yo, iría a cualquier lado lo más inmediatamente posible), me parece inadmisible que descarten nuestra candidatura por esa insignificancia y no tengan en cuenta otros datos más interesantes del currículum.

También existen casos en los que las  empresas exigen más requisitos en sus ofertas de empleo de las que requieren o se desarrollarán en el puesto de trabajo o se piden 3 perfiles cualificados en 1. En e-learning me he encontrado con ofertas donde se pide a la persona cualificación pedagógica, informática, diseño gráfico y especilizado en e-learning por 1.000 euros al mes y con edad comprendida entre 25 y 35 años. Matemáticamente  cuasi- imposible tener todas esas titulaciones, experiencia en el sector y esa edad.

Ante estos casos, me siento discriminada y ninguneada. Soy una persona activa, a la que le gusta ampliar conocimientos y continuamente hago cursos online, presenciales, sigo seminarios online y webinars, intento estar al día sobre el sector, empleo mi capacidad de autoaprendizaje para ser lo más completa posible. Tengo un título universitario, un postgrado, un curso de community manager, otro de dirección y  gestión de proyectos… Y no cumplo los requisitos de las ofertas de empleo actuales.

No suelo cruzarme de brazos y esperar, pero tras casi dos años de paro que he aprovechado para formarme y ver que las cosas no avanzan si no que van a peor me pregunto si esa gran frase que da título a este post es verdad. Realmente ¿Podemos?

A este paso ¿cuando tendré la opción de conseguir un trabajo con el que ahorrar como una hormiguita para poder independizarme y formar mi propia familia? ¿Conseguiré tener una mínima estabilidad económica para tener hijos biológicos o llegará antes mi menopausia? Y si no puedo tener hijos o tengo dificultades para tenerlos,¿ tendré economía suficiente para adoptar o intentar tenerlos por otros medios?

Sin haberlo escogido, pertenezco a la llamada generación sin futuro (sin casa, sin trabajo, sin vida y sin ilusión) y las soluciones que me dan son: que me vaya a otro país o que emprenda (trabajar como freelance en elearning a distancia no está dando demasiado resultado).

Perdonadme si me cuestiono Yes, We can?

I Hope!

 

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